El 23% de los niños tienen dislexia El diagnístico solo llega al 7% de ellos

Se calcula que la dislexia afecta a una persona de cada diez, pero muchas, a pesar de sufrir sus consecuencias, nunca han sido diagnosticadas ni han recibido ningún tipo de atención especializada para hacerle frente.

De acuerdo con algunos estudios de Estados Unidos y Países Bajos, el 30% de los niños tienen dificultades en la lectura , lo que repercute en la comprensión y, de rebote, en las notas. Un niño que lee lento ve siempre perjudicada la comprensión lectora: debe dedicar muchos esfuerzos a decodificar y descifrar el texto y, cuando llega al final de la frase, se ha cansado tanto de interpretar las letras que no ha retenido el texto significado.

Sin embargo, clínicamente, en nuestro país sólo el 7% de los niños tiene diagnosticado un trastorno del aprendizaje lector, lo que antes se llamaba dislexia. Pero ¿ y el resto de niños, hasta llegar al 30% que dicen los estudios? Aunque es muy difícil de resolver, porque la mayor parte de esta población no es consciente de la dificultad, existen métodos innovadores que han abierto una brecha. Un ejemplo es el Ubinding , impulsado por la Universidad de Barcelona.

Antes de entrar en profundidad, hay que dejar claro que tener dificultades en la lectura no significa sólo girar las letras, que es lo que durante muchos años se ha dicho que era la dislexia. Para leer hay una doble ruta: la de descodificar y descifrar las letras y la léxica, en la que se deducen las palabras por el contexto o la forma, a primera vista. Hay gente que compensa las dificultades de descodificar con la segunda vía; hacen una lectura compensada. Pero la dificultad llega cuando aparece una palabra nueva o complicada que no saben interpretar. Y como la descodificación no les funciona, se atascan. Para ellos, esto acaba siendo una tortura. No giran las palabras y, hasta cierto punto, pueden disimular sus dificultades. Sin embargo, esto les acaba causando problemas diversos.

Principal origen del fracaso escolar


Todo ello hace que las dificultades lectoras sean el principal origen del fracaso escolar que existe en nuestro país. Leer se considera una habilidad clave para realizar los estudios académicos satisfactoriamente. De hecho, se calcula que más del 70% de las dificultades en el aprendizaje están relacionadas con la lectura. Por eso los niños con dificultades en la lectoescritura son quienes después tendrán más probablemente dificultades para terminar los estudios.

Más aún, aquellos que, a pesar de tenerlo, nunca han sido diagnosticados, todavía pueden encontrarse con más dificultades, porque no cuentan con la ayuda de los profesionales. Normalmente, se consideran casos perdidos.

No es que no quiera esforzarse, es que no puede
El principal problema es que si no se detecta a tiempo, esto acaba implicando un problema que va más allá del aprendizaje . Porque puede afectar a la autoestima o la motivación . Muchos niños tienen dificultades en el aprendizaje de la lectura, les cuesta leer, y se oyen decir: “¡No se esfuerza lo suficiente! ¡No es suficientemente inteligente! Es demasiado rebelde.” Una frase que muchas veces termina adentrándose en su mente, por lo que creen que el problema son ellos. Pero todo es más sencillo.

“A estos niños no debes hacerles leer en voz alta y no tienes que regañarles cuando hacen una falta de ortografía. Si tienes en cuenta cosas como estas salvas la vida de estos niños. Si te adaptas, el niño irá contento a la escuela, no faltará en clase, no tendrá la sensación de que no se esfuerza lo suficiente”, nos explica Jorge López-Olóriz, psicólogo experto en la detección e intervención en las dificultades de el aprendizaje. Añade que estos niños quieren aprender. Pero el problema, por ejemplo, es que en la escuela dicen a los padres que debe leerse en casa. Y ellos cogen un libro, que no saben si es del nivel del niño, y le hacen leer en voz alta. “Para un niño con dificultades de lectura –dice López-Olóriz–, leer una página puede ser una tortura. Y más si, cuando el niño no sabe una palabra, el padre insiste y se la hace volver a leer, una y otra vez. Obviamente, el niño acaba enfadando. No se conseguirá nada positivo, con eso: sólo quedeteste leer. Y al final tendrá la fama de que si no lee es porque no quiere, no porque no pueda.

La importancia de la detección precoz


Por eso es muy importante que haya una detección precoz y más tarde una intervención de los profesionales para paliar un trastorno crónico. “Los niños a los que cuesta leer en primero de primaria son los más lentos en secundaria. Y al final esto les afecta al futuro laboral. Incluso abandonan la escuela antes, tienen un alto absentismo o consumen drogas. Si ya en el primer momento puedes identificar al niño al que va a costar, lo podrás acompañar.”

Detectarlo a tiempo debe servir para adaptarle el currículo. “No le hagas leer en voz alta, no le riñas si hace faltas… Todo ello le puede salvar la vida. Si le adaptas el currículo, irá contento a la escuela y podrá continuar sus estudios”, insiste López-Olóriz.

Lo más importante es que con una intervención en los primeros años de aprendizaje realizada intensivamente, la mayoría de niños con problemas de dislexia consiguen un buen nivel de lectura. O, al menos, pueden mejorar y evolucionar.

La Universidad de Barcelona, pionera con un método innovador
¿Pero hay herramientas para detectar a estos niños desde pequeños y poderles ayudar? La respuesta es que sí, aunque por desgracia no todo el mundo tiene acceso. El Departamento de Psicología de la Universidad de Barcelona impulsó hace catorce años un proyecto llamado Petit UBinding. Ha salido un método innovador para ayudar a los niños con dificultades lectoras a aprender a leer de una forma dinámica gracias al juego. El proyecto ya se aplica en unos setenta escuelas, donde se utiliza este método para detectar y realizar una intervención inicial en las dificultades lectoras de los niños de P-5 y primero de primaria, que serán los que después continuarán teniendo el problema . La metodología UBinding sirve para que, en una intervención de siete u ocho meses de media, el 90% de los usuarios mejoren la fluidez lectora y precisión. De esta forma,

Pero el proyecto va más allá de las escuelas, y ofrece la posibilidad de atender a niños fuera del horario lectivo. En este caso, el método consiste en una serie de sesiones de trabajo cortas, con actividades lúdicas en las que se practican habilidades cognitivas básicas para el desarrollo de la lectura y la comprensión. Para que funcione, la familia debe implicarse, porque se realiza una intervención diaria con una aplicación informática supervisada por algún familiar adulto. Son unos quince minutos, en los que los niños aprenden mediante varios juegos.

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