El Brexit supera los trámites parlamentarios británicos y espera el ‘sí’ del Parlamento Europeo

El Brexit ha superado este miércoles todos los trámites establecidos por el Parlamento británico y, a la espera de la firma de la reina Isabel II , ya sólo depende del ‘sí’ del Parlamento Europeo para hacerse efectivo finalmente. Está previsto que la ley que hará realidad la salida del Reino Unido de la Unión Europea aplique como máximo el 31 de enero, y la cámara de representación comunitaria debe aprobar el acuerdo que la regula la próxima semana.

Londres y Bruselas afrontan la que promete ser la fase más compleja del Brexit , la negociación sobre su futura relación comercial , en el que intentarán encajar el deseo británico de divergir de las normas europeas con un intercambio de bienes y servicios con las menores fricciones posibles.

Una vez el Reino Unido abandone la Unión Europea (UE), el próximo día 31 , comenzará oficialmente una negociación contrarreloj de once meses para forjar un nuevo tratado que evite un escenario similar a un Brexit sin acuerdo al término de este año.

Sobre la mesa habrá no sólo el intercambio de mercancías y los arreglos arancelarios, sino también otras cuestiones clave como el acceso a servicios financieros, derechos de aviación y asuntos de seguridad compartida.

“La Unión Europea mantiene un superávit comercial en cuanto a bienes. El Reino Unido podría utilizar esta palanca para intentar conseguir un mejor acceso (en el mercado único) para sus servicios”, indicó Efe Catherine Barnard, profesora de Derecho Comunitario en la Universidad de Cambridge.

A pesar del escepticismo en Bruselas sobre la posibilidad de llegar a un amplio pacto a corto plazo que está disponible a priori, Johnson asegura que no tiene intención de solicitar una prórroga.

Los ritmos de la negociación vendrán marcados por las posiciones que adopten el Gobierno británico y la Comisión Europea (CE), así como por la unidad que muestren los 27 socios comunitarios restantes.

Competir en igualdad de condiciones

El mercado único europeo funciona en base a una serie de normas y estándares diseñados para asegurar que las empresas operan en un ambiente similar en cualquiera de los Estados del bloque.

A este conjunto de regulaciones se le conoce en inglés, en la jerga comunitaria, como “level playing field” -algo así como “campo de juego en igualdad de condiciones”.

El grado de divergencia del Reino Unido respecto a este libro de reglas será uno de los principales caballos de batalla de las negociaciones.

La UE quiere “garantías suficientes” que se mantendrá esta igualdad de condiciones para firmar un acuerdo comercial “ambicioso y amplio”, según ha expresado en sus directrices negociadoras preliminares, mientras que Johnson ya ha avanzado su intención de que Londres deje de

Intereses nacionales

Cada miembro de la UE intentará presionar para cumplir sus objetivos particulares. Alemania y Polonia estarán interesadas en facilitar el comercio en el sector de la automoción, mientras que países como Francia y España pondrán el acento en la agricultura y la pesca, entre otros aspectos.

“A España le interesa que la agricultura esté lo más abierta posible a los intercambios. Esto requiere algún tipo de alineamiento en cuanto a normas sanitarias y fitosanitarias”, indicó Efe Federico Steinberg, investigador principal del Real Instituto Elcano.

El Banco Santander y el Sabadell mantienen intereses en el Reino Unido, un argumento de peso para que Madrid sea partidario de mantener con los menores cambios posibles del actual acceso a los servicios financieros entre ambos lados del canal de la Mancha.

El turismo británico es también especialmente relevante para España, que previsiblemente querrá ir “más allá” de un acuerdo elemental que se limite a asegurar la entrada de visitantes del Reino Unido, afirmó Steinberg.

“Cabe la posibilidad de que, una vez esté firmado un acuerdo básico, se haga después algún tipo de pacto bilateral que favorezca al turismo”, señaló el investigador.

La negociación puede ser asimismo la ocasión para que algunos países pongan en juego cuestiones más amplias. España, por ejemplo, puede poner sobre la mesa el estatus de Gibraltar, territorio al sur de la península ibérica administrado por el Reino Unido.

“Si el Reino Unido sale de la Unión y opta por no mantenerse al mercado interior, el modelo económico de Gibraltar, tal como está planteado, no es viable”, afirmó Steinberg, que consideró que “en España se le presentan algunas oportunidades interesantes “en este terreno.

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