Obispo:”Mi vacunación fue un acto de bondad hacia los demás” El obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, se vacunó colándose en una residencia de ancianos curas

Sebastià Taltavull, obispo de Mallorca B. RAMON
Sebastià Taltavull, obispo de Mallorca B. RAMON

La pasada semana, durante la misa celebrada con motivo de la festividad del patrón de Palma, el obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, invocó la memoria de San Sebastián, que según la leyenda salvó a la ciudad de una epidemia de peste. Sin embargo él no acudió a ninguna reliquia para protegerse, sino al pinchazo de la primera dosis  que se le había administrado quince días antes de esa celebración, el 5 de enero, en la residencia de sacerdotes jubilados de Sant Pere i Sant Bernat.

«Lo hice como un acto de bondad hacia los demás, para dar ejemplo», ha asegurado este lunes el obispo en declaraciones al periódico Última Hora. Taltavull afirma que «yo no me apunté en la lista, me apuntaron a mí», y afirma no entender «por qué se ha desatado tanta polémica».

El Obispado de Mallorca afirma que fue la propia residencia de sacerdotes la que incluyó al obispo «siguiendo criterios de la Conselleria de Salud». Sin embargo Taltavull ni es trabajador del centro ni reside allí, ya que su domicilio habitual es el palacio episcopal. Desde la propia Conselleria de Salud afirman que el Servei de Salut vacuna a las personas que aparecen en las listas facilitadas por las residencias, que deben ser usuarios o trabajadores de las mismas. Para saltarse este requisito Taltavull ha pretextado que “conservo un apartamento en la residencia y mantengo un contacto estrecho con los residentes”.

Pese a que el máximo responsable de la diócesis de Mallorca asegura que «el papa Francisco nos instó a todos a vacunarnos» no se conoce ningún otro caso en toda España. Taltavull es el primer obispo vacunado.

Taltavull, que el próximo día 28 cumplirá 73 años, por lo que aún no forma parte de las listas prioritarias de vacunación, aprovechó la presencia del  personal sanitario en la sede de Sant Pere i Sant Bernat, un antiguo hospital habilitado desde el año 2001 como residencia para sacerdotes jubilados, para pasar por delante de todos y recibir la primera dosis el pasado cinco de enero. No hay nada que justifique que el obispo saltara a las primeras posiciones de vacunación. De hecho, ni siquiera vive en la residencia, con capacidad para 30 personas entre usuarios y personal.

La presencia inesperada de Taltavull en la residencia fue detectada por varios sacerdotes, que creyeron que la presencia del obispo en el recinto obedecía al hecho de que fuera la primera jornada oficial de vacunación para los religiosos jubilados. No podían imaginarse que uno de los pinchazos iba a ser destinado precisamente a la primera autoridad eclesiástica de Mallorca.

A pesar de que oficialmente no se ha hecho pública la vacunación del obispo, éste no ha tenido reparos en confesarlo en el transcurso de los últimos días durante varios encuentros sacerdotales en los que ha tomado parte.

Sebastià Taltavull, nacido en Ciutadella (Menorca) el 28 de enero de 1948, fue nombrado el 8 de septiembre de 2016 Administrador Apostólico de Mallorca por el Papa Francisco I. Ejerció el cargo conjuntamente con el obispo auxiliar de Barcelona hasta que un año más tarde Roma le confirmó como obispo titular de la diócesis de Mallorca, iniciando el ministerio episcopal el 25 de noviembre de 2017.

 

Te decían que había que comprometerse y dar ejemplo y ahora se te vuelve en contra. En fin

Pensé que daba ejemplo al vacunarme“, ha declarado el Obispo Sebastià Taltavull a Diario de Mallorca, tras la polémica suscitada por haber recibido la primera dosis anti-cvid el pasado 5 de enero, víspera de Reyes, aprovechando la sesión de vacunación en la residencia para sacerdotes jubilados de la calle Sant Bernat de Palma, situada justo detrás de la catedral. “Ahora las cosas se ven de otra manera, pero en diciembre, cuando hicieron la lista, me insistieron en que debía estar porque los que teníamos responsabilidades teníamos que ser un ejemplo para la ciudadanía, ya que había muchas dudas. En ese momento, lo acepté por hacer un bien, lo vi como un acto de bondad hacia los demás, en absoluto buscaba un privilegio, todo lo contrario, era un acto de compromiso”, añadió Taltavull.

Según explica, él vive solo en el Palacio Episcopal, pero tiene una habitación en la residencia de sacerdotes mayores, con los que mantiene un estrecho contacto y una intensa convivencia. “Hay un director, pero en último término, yo soy el último responsable”, precisó el obispo, quien insistió en aclarar que él no pidió entrar en dicha lista, sino que “me apuntaron para dar ejemplo”. Esta semana los sacerdotes de la residencia recibirán la segunda dosis, como marcan los protocolos.

El obispo ha quedado “un tanto sorprendido” por la polémica suscitada con su vacunación. “No sé qué haría ahora, ha cambiado la perspectiva. Te decían que había que comprometerse y dar ejemplo y ahora se te vuelve en contra. En fin…“, concluyó Taltavull, quien también subrayó que es “persona de riesgo por tener 73 años”.

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